“Cuando hay crisis es cuando más se debe invertir en ciencia”

Daniel Zajfman, presidente del Instituto Weizmann de Ciencias, uno de los más prestigiosos a nivel mundial, visitó la semana pasada Uruguay con el objetivo de ofrecer una beca de posdoctorado a un científico uruguayo. Para esto firmó un acuerdo con el presidente Tabaré Vázquez, uno de los pocos uruguayos que estudió allí. En diálogo con El Observador, Zajfman explicó que el propósito de esta beca es “hacer ciencia en un grupo internacional” porque es el fruto de la “discusión entre personas de distintas culturas”. El científico entiende que sin creatividad y libertad no hay ciencia ni innovación y afirma que “los países deberían usar la ciencia para abrir puertas”.
Desde 2004, seis científicos israelíes fueron galardonados con un Premio Nobel y otros recibieron otros premios internacionales. ¿Qué es lo que destaca a Israel en el ámbito científico?
Es una combinación de factores. El primero es la educación. Si uno no puede ofrecer un alto nivel educativo no va a poder llegar a ese nivel de conocimiento. Segundo, la cultura. Para poder avanzar en la ciencia necesitamos una cultura que nos permita hacernos preguntas y buscar respuestas. Este aspecto es parte de la cultura israelí. La gente me pregunta por qué después de 70 años como estado de Israel tenemos tantos buenos resultados y yo les digo que no son los 70 años de Israel sino miles de años de la cultura judía.Nos gusta discutir y plantearnos preguntas; eso es mucho más importante que obtener respuestas. Es una cultura donde la autoridad no es muy respetada. Y uno puede hacer descubrimientos donde no haya demasiada autoridad. Si hay mucho respeto por la autoridad, no hay libertad de pensamiento. En el caso de la ciencia, esto es una gran ventaja.
Muchos gobiernos consideran que invertir en ciencia, en tiempos de crisis, es un lujo. ¿Qué responde a este argumento?
Todos los países, en tiempos de crisis, no hacen inversiones a largo plazo y la ciencia es una inversión a largo plazo. Si uno pudiera invertir y tener un resultado mañana, invertirían en ciencia; pero no lo hacen porque lleva décadas. De hecho, cuando uno está en crisis es cuando debe invertir más en ciencia, pero va a llevar dos o tres décadas y no dos o tres años. ¿Qué puedo decir? No cometan ese error. Vean cuáles son las mejores sociedades y cuáles son los países más ricos. Es muy claro.
En las pruebas PISA, Israel no ostenta una posición destacada. ¿Cuál es su opinión respecto a este instrumento de medición educativa?
Las pruebas PISA no son buenas. Es un indicador de que los niños de hasta tal edad y de tal país que reciben la misma pregunta de matemática tienen la respuesta correcta. Puede ser importante, pero la innovación no tiene nada que ver con la mejor respuesta. Tiene que ver con la mejor pregunta. Para responder preguntas hay que estudiar química, matemática, filosofía, idiomas, lo que sea, todo es importante, pero si uno tiene una pregunta y no tiene la respuesta, ¿a quién le pregunta? A Google. El juego es hacer preguntas buenas. Lo que yo creo que deberían hacer los países es aplicar creatividad, hacer que los niños sean curiosos y hagan preguntas porque de ahí surgen las ideas. No creo que haya una forma de medir el valor de un sistema educativo con tan poco tiempo. El resultado real es cuando uno tiene 40 años y empieza a contribuir a la sociedad con todo lo que aprendió. Vemos que los países más ricos en términos de calidad de vida, tienen un buen sistema de educación. Libertad para pensar, derecho a decidir, a tomar sus propias decisiones. Eso no se puede medir en un examen de un día.
¿El Instituto Weizmann fomenta la curiosidad entre sus científicos? ¿Esa es la clave del éxito?
Mucho; quizás sea lo más importante. El Instituto Weizmann es horizontal. Les enseñamos a los estudiantes que los profesores no son personas más importantes que ellos o que los funcionarios. Respetamos a las personas, no al docente, ni a la posición. La estrategia de trabajo horizontal hace que la gente se sienta cómoda, que pueda discutir y decir lo que piensa. La curiosidad y la innovación vienen de un sistema donde no hay demasiado respeto por la autoridad. Ese es nuestro sistema.
¿Cuál es la relación del instituto con el sector privado?
Nosotros hacemos investigación básica que está impulsada por la curiosidad. Desde 1959 creamos una de las primeras empresas de transferencia tecnológica. Cuando aparece algo que podría ser valioso o útil, hacemos asociaciones con empresas; les ofrecemos el conocimiento, hacemos licencias y les permitimos que ellos lo desarrollen. Nosotros producimos conocimiento y ellos, productos. Tenemos un gran mercado. La venta de productos basados en las licencias en el año 2016 fueron US$ 36 mil millones.
 
¿Cuáles han sido las patentes más destacadas en los últimos años?
Hay varios medicamentos; uno para la esclerosis múltiple. El año pasado, una empresa importante de California desarrolló un nuevo tratamiento en inmunoterapia para el cáncer y nosotros tenemos la licencia. La investigación comenzó en la década de 1980 y recién ahora se lanza el producto. Es mucho tiempo pero tiene mucho impacto. Los programas de investigación son a 30 años.
¿Qué le ha dado la ciencia a Israel para su inserción en el mundo?
La ventaja de la ciencia es que es un lenguaje verdaderamente internacional. Como ejemplo de relaciones diplomáticas, en 1948 se estableció el estado de Israel y en ese momento no había relación con Alemania por el Holocausto. Y el primer contacto entre Israel y Alemania fue a través del Instituto Weizmann a través de científicos en la década de 1950. Los gobiernos deberían usar la ciencia para abrir puertas.
¿Cuál es el interés del Instituto Weizmann en firmar una alianza con Uruguay?
Queremos que vayan estudiantes de posdoctorado de Uruguay con beca porque creemos que necesitamos contar con gente de todo el mundo. La ciencia debe hacerse en un grupo internacional, de discusión de personas de distintas culturas. Además, estamos muy orgullosos porque el presidente de este país pasó como estudiante por el Instituto Weizmann. Mostró que estudiando ciencia uno puede llegar a ser presidente de un país. Y es una muy buena forma de avanzar. Deberían sentirse muy orgullosos porque no hay muchos presidentes de países con antecedentes similares. Es algo fabuloso.
AstroFaster, tu negocio en la nube ☁

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s