La década (tecnológica) prodigiosa que giró por completo al planeta

Ocho de las quince mayores empresas del mundo en capitalización bursátil pertenecen a la esfera de la tecnología. La transformación digital que ha agitado a todos los sectores ha aupado a numerosas firmas y condenadas al ostracismo a otras tantas. Aquellas que supieron (y saben) sacar provecho de los avances y las tendencias que rigen en el mercado, los que han podido adaptarse a las exigencias del nuevo entorno, han allanado el camino de su futuro. [Gráfico elaborado por Statista]

Sorprende ver que en los últimos diez años se han lanzado infinidad de productos tecnológicos de calibre que han revolucionado algunos estamentos de la sociedad. Si la llegada del iPhone en 2007 representó un punto de inflexión en la informática tradicional y las comunicaciones, en los años siguientes se hicieron tremendamente populares muchos servicios y dispositivos que hoy son vistos como necesarios y casi imprescindibles.

Desde entonces han surgido iniciativas que retuercen la llamada economía colaborativa como Uber o AirBnB, que han inaugurado nuevas formulaciones sobre el consumo de productos. Aunque han supuesto consecuencias inaplazables y problemáticas, este tipo de compañías han exhibido una idea: de qué forma modelos basados en desarrollos tecnológicos han abierto nuevos caminos que seguir. No obstante, sí es cierto que también han provocado efectos secundarios tal vez inesperados o no dimensionados como debiera, pero han incentivado a prestar mayor atención a los avances tecnológicos.

Un tsunami que afecta a todos los sectores

Desde la música, la televisión, todo tipo de consumo de contenidos multimedia, comunicaciones, procesos industriales más automatizados, el auge en Inteligencia Artificial y un sinfín de nuevas tecnologías han dado importantes pasos en esta última década. Y el año que viene se esperan nuevos avances en materia de coche conectado y autónomo, estandarización de las redes 5G, consolidación de sistemas biométricos y desarrollados centrados en procesos neuronales.

Echando la vista atrás, entre 2008 y 2018 han surgido aplicaciones de todo tipo que han introducido nuevos códigos como Snapchat, firma norteamericana valorada en 24.000 millones de dólares. Ni que decir tiene hablar de WhatsApp, la mayor aplicación de mensajería instantánea y que ha revolucionado la forma en la que las nuevas (y no tan nuevas) generaciones se comunican entre sí. Pero también se empezó a consolidar la firma sueca Spotify,propietaria del popular reproductor de música en «streaming» y que en la actualidad alberga a 70 millones de suscriptores y más de 140 millones de usuarios registrados. Una época en la que arrancó la fuerza de Android, en estos momentos el sistema operativo móvil con mayor penetración del mundo y que ha logrado democratizar el teléfono móvil inteligente.

En este tiempo, también, han aparecido otras tecnologías que, a pesar de inspirarse en épocas anteriores, han logrado poner de relieve potencial más que aceptable de por ejemplo la realidad virtual.Con Oculus VR se volvió a hablar de experiencias inmersivas que «engañan» al cerebro. Un sueño de la ciencia ficción moderna, pero se ha podido alcanzar el resultado esperado en el momento en el que tanto el hardware como el software se han encontrado al mismo nivel. Ha generado una gran expectación que Facebook, la quinta empresa con mayor capitalización bursátil en estos instantes, pagó 2.000 millones de dólares en 2014.

Pero también en esta prodigiosa década han roto con los convencionalismos modelos de financiación, encorsetados. El micromecenazgo que han propuesto plataformas de «crowdfunding» como Kickstarter, fundada en 2009, han permitido que adquieran protagonismo y puedan salir adelante diversos proyectos. Tampoco hace diez años existían otros servicios como Slack, una plataforma diseñada para agilizar y gestionar los procesos organizativos de las empresas, y que se percibe como uno de los futuros a seguir.

Algo que también se ha relacionado con Bitcoin, la mayor y más exitosa criptomoneda que, bajo el tremendo poder de la tecnología «blockchain» o «cadena de bloques», ha perfilado nuevos mecanismos financieros. Hay que hablar también de otros avances como las bombillas LED, que hasta ocho años no tuvo el apoyo de las administraciones públicas para que los ciudadanos apostaran por el bajo consumo energético.

Un progreso que ha acelerado los pasos rápidamente. Porque, además, la adopción de estos nuevos servicios y productos se ha conseguido a una velocidad pasmosa. Nada que ver con otras épocas y las tecnologías de entonces, que tardaron décadas en abrirse un hueco en la sociedad. No es óbice para un ajuste o readaptación de las normativas y regulaciones, una situación que ha provocado estragos económicos y que ha obligado a las administraciones y diferentes reguladores a prestar atención a todos estos cambios que se han venido produciendo y que, de buen grado, continuarán en los próximos años.

Vía: http://www.abc.es/tecnologia/informatica/soluciones/abci-decada-tecnologica-prodigiosa-giro-completo-planeta-201712202217_noticia.html

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